Jenifer Sánchez Medina

Sólo tiene 17 años, es normal que se sienta perdida

¿UNA ADOLECENTE PERDIDA?

Os queremos explicar un caso al que le tenemos especial cariño porque, entre otras cosas, demostró que hacer intervenciones online, era posible.

Ana es una chica que, en aquel momento, estaba estudiando 2º de bachillerato. Su madre se puso en contacto con nosotros porque notaba que su hija estaba un poco perdida.

“Le pasaba algo y no sabíamos qué, tenía episodios de llanto, siempre estaba de mal humor, discutía con nosotros continuamente… Incluso sus profesores llamaron a casa para ver si todo iba bien y cómo podían ayudarla” explica Luisa en su testimonio.

MAMÁ, YO NO NECESITO TERAPIA

Son muchos los jóvenes que sienten rechazo al hecho de ponerse delante de un profesional. Sin embargo, la creación de una buena relación terapéutica garantiza el éxito del proceso, y elaborarla es responsabilidad del profesional.

Luisa, como madre, facilitó que su hija acudiera a la primera sesión y la profesional se ganó su confianza. Desde el primer día Ana comenzó a trabajar por su bienestar con una actitud y compromiso del 100%.

QUIERO SER POLICÍA

En este caso, como en el de muchas familias, hija y madre discrepaban sobre el futuro profesional de la primera. Ana tenía muy claro que quería ser policía, sin embargo, su madre estaba convencida de que aún era muy joven y que tenía que continuar estudiando.

Son estas situaciones donde el trabajo de la terapeuta es clave, pues tenemos que trabajar la orientación vocacional y el autoconocimiento, además de tener en cuenta los recursos disponibles, así como los apoyos.

Ana comenzó a trabajar desde la terapia ocupacional y a los dos meses, la vida nos dio un giro inesperado: llegó la pandemia y, como todos, nos quedamos en shock. Y por supuesto, los objetivos terapéuticos tuvieron que ser reajustados.

TERAPIA ONLINE, SÍ SE PUEDE

La pandemia nos demostró que podíamos seguir trabajando online, a pesar de estar a escasos metros de distancia.

Ahora a madre e hija lo que más les preocupaba no era su futuro sino su presente. Gestionar la incertidumbre, aprender a tolerar la frustración, modificar rutinas y hábitos, aprender a comunicarnos de forma eficaz por otras vías, organizar y gestionar el tiempo para conseguir aprobar todo el curso, etc.

UN FUTURO QUE NO ESPERABA

Ana terminó 2º de bachillerato y decidió estudiar un ciclo formativo superior que, además de gustarle, le ofrecía más oportunidades laborales de cara al futuro y, al mismo tiempo, empezó a prepararse físicamente.

Actualmente Ana tiene 19 años, tiene un título de técnica superior y se está en una academia preparándose para ser policía. Además, cuenta con una “caja de herramientas” para la vida y el apoyo de sus familiares.

EL TESTIMONIO DE ANA

“Vivir esta experiencia ha sido increíble” explica Ana “ha estado llena de momentos malos, pero sobre todo de cosas buenas en las que veía que avanzaba hacia mis metas y conseguía lo que antes me resultaba imposible”.

Nuestro equipo ayudó a Ana a iniciar el cambio, pero no se quedó ahí.

“Hoy en día sigo creciendo como persona, utilizando las herramientas que mi terapeuta me enseñó para superar todos mis obstáculos, que antes me parecían inalcanzables, como montañas”

Actualmente Ana sigue observando sus metas de manera diferente porque también disfruta del proceso que le lleva a conseguirlas.

PARA ANA:

Enhorabuena, todo esfuerzo tiene su recompensa y tú has demostrado una actitud de 10. Estoy muy orgullosa de ti, continúa así.

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